La fille mal gardée (La hija mal guardada). 1991 — Artes escénicas

Diseño de vestuario para el ballet de Ferdinand Hérold y John Lanchbery representado en la Ópera de Breslavia, Polonia.

Institución impulsora: Panstwowa Opera we Wroclawiu

Ubicación: Wroclaw, Polonia

© Fotografía: Adam Hawalej

La fille mal gardée es una pieza de ballet clásico que se representó en la Ópera de Wroclaw (Breslavia). Es muy importante el contexto histórico en el que esta obra se representó, ya que aún estaba reciente la caída del muro de Berlín y hacía tan solo dos años que Polonia había dejado de estar dirigida por un sistema de gobierno comunista. Estas circunstancias condujeron a imaginar una dirección artística de renovación, de inspiración vanguardista, buscando darle un soplo de aire fresco a una pieza de ballet muy clásica, con música compuesta en el siglo XIX por Ferdinand Hérold y con arreglos de John Lanchbery.

El ballet se desarrolla en un entorno rural. Una chica se enamora de un campesino, pero su familia desea pactar su matrimonio con el heredero de una familia acaudalada. Incapaz de renunciar a su amado, la chica es descubierta en un pajar y repudiada por la familia del heredero. Pero tras este episodio de agravio la chica consigue escapar de su destino y logra casarse con quien ama. El diseño de vestuario intenta explorar esta dicotomía entre los personajes pretenciosos y los personajes de mayor naturalidad e inocencia, a través de elementos muy estilizados. En la escena de la boda, que concentra la mayor cantidad de pretensión y afectación, la novia viste un traje abstracto, cuyo tocado y cuya falda son medias esferas. Las piernas están cubiertas de abigarradas flores que dificultan su movimiento. Con estos mismos criterios se diseña el vestuario de la madre del novio y de las dos hermanas, flores encorsetadas. Todo ello tiene un punto ridículo, impostado. En cambio, los personajes rurales se nos revelan con espontaneidad y naturalidad, que se refleja en su atuendo empleando elementos vegetales y tejidos ligeros, como si también hubiesen salido de un pajar. Tras la cancelación de la boda los personajes se deshacen de su vestuario y quedan con una ropa interior blanca, sencilla, liberados de las ceñidas reglas y recuperando el naturalismo y la libertad.

Web Ópera de Breslavia