Renovación de las Salas de Arte Moderno del Museo Nacional de Arte de Cataluña. 2014 — Museos

Renovación de la planta superior del Museu Nacional d’Art de Catalunya, que contiene las colecciones de pintura, escultura, fotografía y artes decorativas de finales del siglo XIX y principios del XX.

Premios: Premio de la Asociación de Críticos de Arte de Catalunya (ACCA) 2014

Institución impulsora: Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC)

Ubicación: Barcelona, Cataluña

© Fotografía: Pepo Segura

La remodelación de las salas de arte moderno del MNAC supuso un auténtico reto. En total constituyen una superficie de 5.000 m2 de espacio expositivo y más de 1.400 obras expuestas. Todo ello en el interior de un edificio lleno de columnas, espacios de transición, dobles fondos y sucesivas remodelaciones. La intervención de la arquitecta Gae Aulenti de 1980 parece querer ocultar el edificio anterior, y ofrece unos recorridos muy lineales y monótonos. Por eso nuestro primer movimiento fue limpiar, poner en orden la distribución del espacio, cambiar radicalmente la iluminación y actualizar los recorridos para que tuviesen un sentido de acuerdo a la exposición; respetando también en la medida de lo posible la aportación de Aulenti y la historia del edificio.

Buscamos crear un ritmo de visita dinámico, y para ello organizamos las piezas en forma de ópera romántica en cuatro actos, incluyendo una obertura y un epílogo. El inicio de este recorrido se marca siempre a través de una caja luminosa donde se explica el contenido de cada acto, distinguido por un color diferente. Los colores elegidos están presentes en el edificio original (como el marrón pardo), o en las mismas obras expuestas, como es el caso de los tapizados verdes del mobiliario y los rojos de la pintura intimista del siglo XIX. La iluminación artificial antes de la intervención era homogénea y estaba dirigida a los elementos arquitectónicos, de manera que las piezas no destacaban en absoluto.

Nosotros buscamos una iluminación más tenue y focalizada sobre las obras, una escenografía que permite, en las diferentes salas, redescubrir a un Fortuny siempre épico, un intermezzo ante la luz que traspasa las coloraturas de un vitral de Joaquim Mir, una fuga en la que el ojo redescubre a Gaudí y Jujol, espacios llenos de guerra por el estrépito de las bombas y un aria finale de Picasso que nos despide recordándonos que nada ha terminado. Solo así podemos comprender la extraordinaria vivacidad del arte de esta época, no solo como una serie de obras ordenadas cronológicamente, sino como una experiencia que haga disfrutar y reflexionar al espectador.

Web Museu Nacional d’Art de Catalunya